¡Ay de mí! ¿Quién más desventurada? Los que más amo, me abandonan; nunca volveré ya a la Grecia ni a mi patria.
EL MENSAJERO (que se acerca a Menelao
desde la extremidad de la orquesta).
¡Oh Menelao!, buscándote vengo por orden de tus compañeros, y con trabajo te hallo después de andar vagando por esta tierra bárbara.
MENELAO
¿Qué sucede? ¿Acaso os han robado los bárbaros?
EL MENSAJERO
¡Sorprendente maravilla!; lo que vengo a decirte es superior a toda expresión.
MENELAO
Habla, que tu traza me anuncia alguna novedad importante.
EL MENSAJERO