Vamos, ya comprendo el enigma de aquella esclava.[350]
HELENA
¿A qué puerta bárbara te acercaste?
MENELAO
A esta, y de ella me rechazaron como a un pordiosero.
HELENA
¿Pedías acaso que socorriesen tu necesidad? ¡Oh desventurada de mí!
MENELAO
Así era, en efecto; pero sin llevar ese nombre de mendigo.
HELENA