Toca entonces mi diestra.

HELENA

Tócola, pues, y te juro que, muerto, dejaré también la luz.

MENELAO

Y yo, sin ti, acabaré mi vida.

HELENA

¿Y cómo moriremos gloriosa muerte?

MENELAO

Después de inmolarte en este sepulcro, me suicidaré. Mas primeramente acometeremos por tu posesión peligrosa lucha. Acérquese quienquiera, no ajaré la gloria ganada en Troya, ni volveré a la Grecia para servir de mofa, ya que Tetis perdió por mi causa su hijo Aquiles, y presencié la muerte de Áyax Telamonio, y vi sin hijo al que engendró Neleo.[353] Después de esto, ¿no osaré morir por mi esposa? Sí, sin duda, porque si son sabios los dioses, cubrirán de leve tierra el sepulcro del varón esforzado que muera a manos de sus enemigos, pues en el duro suelo echan sobre los cobardes pesada carga.

EL CORO