Todo va bien en el palacio, ¡oh amigas! La hija de Proteo, que favorece nuestro engaño, interrogada por su hermano acerca de la muerte de mi marido, que estaba presente, no lo ha descubierto; al contrario, dijo que había muerto y que ya no veía la luz. Muy importante es para mi esposo tan oportuno beneficio; lleva las armas, que debe lanzar al mar, y embrazando el escudo con siniestra mano, y empuñando con la diestra la lanza, se prepara a celebrar conmigo tan gratos funerales. No esquivará así la pelea, y triunfará de innumerables bárbaros cuando entremos en la nave, armada de numerosos remos. Ya dejó los vestidos de náufrago y se puso otros, y yo misma le ayudé a lavarse en agua de río, después de tanto tiempo. Pero debo callar, porque sale del palacio quien se lisonjea de celebrar conmigo en breve su himeneo; ruégote (Al Coro) que me pruebes tu afecto, y que cierres tus labios, si es posible, para que todos nos salvemos.

TEOCLÍMENO

Adelantaos en buen orden, servidores, a celebrar las marinas exequias, como ha dispuesto el extranjero. Tú, Helena, obedéceme, si no te desagrada mi consejo; quédate aquí; lo mismo honrarás a tu marido presente que ausente. Temo que tu aflicción y tristes recuerdos te trastornen lo bastante para que te precipites también a las olas del mar; aunque no asistas a esa ceremonia, lo llorarás, sin embargo, cuanto quieras.

HELENA

¡Oh ínclito esposo mío!, necesario es que yo honre al primero que visitó mi lecho nupcial tan grande es mi amor a él, que quisiera morir también. Pero ¿de qué servirá? Déjame, pues, que vaya y que celebre sus exequias. Que los dioses te concedan lo que deseo, y a este extranjero que ahora nos ayuda.[374] Y en el palacio seré para ti tan buena esposa como anhelas, por los beneficios que a Menelao y a mí dispensas. Parece que la fortuna protege estos funerales; pero manda que nos entreguen la nave en que hemos de llevarlo todo, para que el favor sea completo.

TEOCLÍMENO (a uno de sus servidores).

Ve tú y dales una nave sidónica de cincuenta remos, con los necesarios remeros.

HELENA

¿Pero no manejará el timón el que ha dispuesto los funerales?

TEOCLÍMENO