EL CORO
¡Ay, ay de mí!
HÉCUBA
¡Oíd, hijos; reconoced la voz de vuestra madre!
EL CORO
¿Llamas a los muertos con voz lúgubre?
HÉCUBA (arrodillándose).
Arrastrando por la tierra mis cansados miembros, e hiriéndola con ambas manos.
EL CORO
Ahora nos toca a nosotras hincar la rodilla, llamando a nuestros esposos desdichados, que moran en el infierno.