TEOCLÍMENO
Paréceme que deseas la muerte.
EL CORO
Mata. No consentiré que sacrifiques a tu hermana. Aquí me tienes. Nada glorifica tanto a nobles esclavos como morir por sus dueños.
LOS DIOSCUROS
Refrena, ¡oh Teoclímeno!, rey de este país, la ira que te extravía; somos los gemelos Dioscuros, hijos de Leda y hermanos de Helena, que huyó de tu palacio. Te enfureces al verte obligado a renunciar a un himeneo que no aprobaba el destino; ni Teónoe, tu hermana, la doncella que nació de la diosa nereida, te hizo injuria; adora a los dioses y obedece los justos mandatos de tu padre. Hasta ahora debía Helena residir en tu palacio; pero arruinada Troya y desvaneciéndose su imagen, obra de Hera, ha de unirse otra vez a su primer esposo, y volver a su palacio y habitar en su compañía. Aleja, pues, de tu hermana la negra espada, y no dudes que su conducta ha sido prudente. Ya ha mucho tiempo que protegemos a Helena, desde que Zeus nos hizo dioses; pero cedimos al destino y a las deidades autoras de estos sucesos. Tales son las palabras que te dirigimos. Tú, ¡oh hermana!, navega con tu marido; soplará viento favorable, velarán por ti tus hermanos gemelos y, cabalgando a tu lado en los mares, te llevaremos a tu patria. Y cuando llegues al término de la vida y fallezcas, te llamarán diosa y, con los hijos de Zeus, participarás de los sacrificios: así lo quiere Zeus. Y el lugar en donde te depositó el hijo de Maya, cuando te robó de Esparta, dejando las mansiones celestiales, para que no te llevase Paris, isla que como baluarte se extiende junto al Ática, se llamará Helena en adelante por los hombres,[384] porque te hospedó después de tu rapto. Fatalmente han ordenado también los dioses que Menelao, que tanto ha peregrinado, habitará en las islas Afortunadas. Los dioses no odian a los nobles, y reservan los trabajos para los hombres vulgares, que son innumerables.[385]
TEOCLÍMENO
¡Oh hijos de Leda y de Zeus!; reprimo mi rabia al verme sin vuestra hermana, y no mataré ya a la mía. Que vaya, pues, a su patria, si así place a los dioses. Pero sabed vosotros, unidos a ella por un lazo común de parentesco, que es la mejor y la más casta. Adiós, pues, que noble es su corazón, prenda rara en muchas mujeres.
EL CORO
Varia es la forma sensible con que los dioses nos revelan su voluntad, y muchas veces es contraria a lo que esperábamos; y lo que aguardábamos no sucede, y Dios, sin tener en cuenta nuestros cálculos, resuelve lo que le parece. Así ha sucedido ahora.[386]