[96] Los abantes, valientes y belicosos, fueron un pueblo originario de Tracia que se estableció en la Eubea.
[97] Estos límites atlánticos son las columnas de Heracles, o estrecho de Gibraltar, la última tierra conocida de los griegos hacia el occidente. Así, cuando hablan de los límites atlánticos, es como cuando nosotros lo hacemos del Polo.
[98] Helicón, famoso monte de la Beocia, muy celebrado por los poetas.
Ovidio en sus Metam., lib. II, dice así:
Virgineusque Helicon et nondum Oeagrius Haemus.
Y Estacio en su Tebaid., lib. VII:
Horrent Tyrrhenos Heliconia plectra tumultus.
[99] El Parnaso, monte de la Fócida, consagrado a las musas, cuyas dos cumbres se llamaban Cirra y Nisa, según Juvenal y Lactancio. Virgilio en sus Georg., lib. III, dice así:
Sed me Parnassi decerta per ardua dulcis raptat amor.
[100] Estas palabras del coro y las anteriores que Lico le dirige, parecen indicar que existían entre los tebanos dos distintos partidos, en uno de los cuales dominaban los ancianos, enemigos de Lico, y en el otro los jóvenes, sus favorecedores. Eurípides retrata así al vivo la situación especial de aquellas ciudades griegas, dominadas por facciones, ya para hacer resaltar los inconvenientes de los partidos políticos cuando el patriotismo no los contiene en ciertos límites, ya la tendencia natural que se observa en los ancianos a conservar lo antiguo, opuesta a la de los jóvenes, irreflexivos y ávidos de novedades.