Poco me importaría que toda la ciudad me viera, pues al observar cierta ave en paraje infausto, comprendí que alguna calamidad había ocurrido a mi familia, y sin rodeos, deliberada y públicamente, he venido aquí.

ANFITRIÓN

Está bien; acércate ahora a saludar a tus lares, que vea tu rostro el hogar paterno. El rey en persona vendrá a arrastrar a la muerte a tu esposa e hijos, y a sacrificarnos a los demás. Estate, pues, allí, y sin peligro saldrá todo como deseas, y no alborotarás tu ciudad, ¡oh hijo!, hasta no acabar esta empresa.

HERACLES

Así lo haré, y bien me aconsejaste; iré a mi palacio. Al fin, de vuelta de los subterráneos sin sol, donde moran Hades y su esposa, saludaré primero a mis dioses domésticos.

ANFITRIÓN

¿Y descendiste verdaderamente al palacio de Hades, hijo mío?

HERACLES

Y traje a la claridad del día a la fiera de tres cabezas.

ANFITRIÓN