HERACLES

¡Oh Teseo!, ¿no eres testigo del estrago que he hecho en mis hijos?

TESEO

Ya me lo han referido, y mis ojos contemplan el desastre a que aludes.

HERACLES

¿Por qué descubriste mi cabeza a la luz del sol?

TESEO

¿Y por qué no? Tú, siendo hombre, ¿ofendes acaso a los dioses?

HERACLES

Evita, ¡oh desdichado!, mi contagio impío.