En armónico arrullo, que el pecho inflama:

En su frente trigueña pura luz brilla,

Los claveles resaltan en su mejilla,

La delgada cintura con garbo mueve,

Con lijero abandono la planta breve:

¡Cuánta belleza,

Cuántas gracias, encantos y gentileza!

¡Cuánta hermosura,

En ojos y mejillas, boca y cintura!

¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta