[I.]—El hecho
[II.]—Las primeras indagaciones
[III.]—Los recuerdos de Roberto Vérod
[IV.]—Historia de una alma
[V.]—Duelo
[VI.]—La investigación
[VII.]—La confesión
[VIII.]—La carta
[IX.]—Espasmo

Para hacer conocer la literatura romántica italiana, en sus elementos más modernos y en sus tendencias más recientes, difícilmente podríamos haber encontrado algo más a propósito que un autor como Federico di Roberto y un libro como Espasmo.

Federico di Roberto tendrá ahora treinta y seis años. Es siciliano, como Verga, el autor de Cavalleria rusticana, con el cual su talento literario presenta algún parecido. Como Verga, también es un realista, de un realismo que ostenta el color luminoso de la isla nativa. Sus novelas son de una gran intensidad dramática—aun cuando conservan en sus lineamientos una elegancia impecable,—algo de aristocrático en la concepción y en la forma, que se revela en todas sus páginas y que caracterizan al joven escritor de una manera feliz. Con Arabeseos e Historias breves inició brillantemente su carrera literaria, en la que, a pesar de estar en sus comienzos, ha logrado éxitos de resonancia con I Viceré y con este Espasmo que hoy ofrecemos a los lectores argentinos, y cuya traducción directa del idioma en que fue escrito mereció de nuestra parte especial cuidado.

En el drama que se desarrolla en este libro intervienen pasiones intensas y opuestas. Su ambiente es una ciudad de Suiza; el drama se desarrolla entre refugiados nihilistas, y es la lucha ardiente del deber impuesto por la fe política contra una pasión violenta y arrebatadora. Sobre tal contraste, que da lugar a escenas emocionantes y en que se mueven personajes intensamente humanos, se funda el argumento de esta novela, acerca de la cual no diremos nada más para no malograr la conmoción honda y sincera que ella produce en el ánimo del lector.

Como se podrá notar fácilmente, Federico di Roberto representa en la moderna literatura de Italia una nota nueva para nosotros, diferenciándose completamente de D'Annunzio, Fogazzaro y D'Amicis, que son los novelistas italianos más conocidos en el exterior. Y, al leer Espasmo, estamos seguros de que los lectores de buen gusto nos tendrán en cuenta el haberles hecho conocer un vigoroso talento que encarna, puede decirse, la nueva forma de la literatura romántica italiana en esta época.

ESPASMO

I

EL HECHO

Todos los que pasaron el otoño de 1894 en las orillas del lago de Ginebra, recuerdan sin duda todavía el trágico suceso de Ouchy, que produjo tanta impresión y proporcionó tan abundante alimento a la curiosidad, no sólo de las colonias de gente en vacaciones esparcidas en todas las estaciones del lago, sino también del gran público cosmopolita, al que los diarios lo refirieron.

El 5 de octubre, pocos minutos antes de mediodía, el estampido de un arma de fuego y gritos confusos salidos de la villa Cyclamens, situada en mitad del camino de Lausana a Ouchy, interrumpieron violentamente la habitual tranquilidad del lugar y atrajeron a los vecinos y transeúntes. La villa Cyclamens estaba alquilada a una señora milanesa, la Condesa d'Arda, que la ocupaba todos los años, de junio a noviembre. La amistad de la Condesa con el Príncipe Alejo Zakunine, revolucionario ruso que había sido condenado primero en su país, expulsado en seguida de todos los Estados de Europa y refugiado últimamente en el territorio de la Confederación, era conocida desde tiempo atrás.