color de vena y Danubio

turbia de huellas lejanas.

Thamár, bórrame los ojos

con tu fija madrugada.

Mis hilos de sangre tejen

volantes sobre tu falda.

Déjame tranquila, hermano.

Son tus besos en mi espalda,

avispas y vientecillos

en doble enjambre de flautas.