que los tallos de la brisa.

¡Ay San Gabriel de mis ojos!

¡Gabrielillo de mi vida!

para sentarte yo sueño

un sillón de clavellinas.

Dios te salve, Anunciación,

bien lunada y mal vestida.

Tu niño tendrá en el pecho

un lunar y tres heridas.

¡Ay San Gabriel que reluces!