—¡No les diga nada aún!—me advierte.

—¡Pues jure que me odia con toda el alma!

—¡¡Con toda el alma!!

Sale, y yo permanezco un instante respirando sus esencias, sacudidas al vuelo de sus sedas.

Mi prima me odia.

Tiene talento mi prima, ¡qué diablo!

EL RECUERDO

No había andado Juana la mitad del camino hacia la viña, con un cesto de mimbres al cuadril, cuando entre las encinas de la sierra se presentó Chuco de sopetón, diciendo: