Cierto artífice pintó[24]
Una lucha, en que valiente,
Un Hombre tan solamente
Á un horrible León venció.
Otro León que el cuadro vió,
Sin preguntar por su autor,
En tono despreciador
Dijo: Bien se deja ver
Que es pintar como querer;
Y no fué león el pintor.

FÁBULA VII

La Zorra y el Busto.

Dijo la Zorra al Busto,
Después de olerlo:
Tu cabeza es hermosa,
Pero sin seso[25].
Como éste hay muchos
Que, aunque parecen hombres,
Sólo son bustos.

FÁBULA VIII

El Ratón de la corte y el del campo.

Un Ratón cortesano
Convidó con un modo muy urbano
Á un Ratón campesino.
Dióle gordo tocino,
Queso fresco de Holanda;
Y una despensa llena de vianda
Era su alojamiento;
Pues no pudiera haber un aposento
Tan magníficamente preparado,
Aunque fuese en Ratópolis[26] buscado
Con el mayor esmero,
Para alojar á Roepán[27] primero.
Sus sentidos allí se recreaban:
Las paredes y techos adornaban,
Entre mil ratonescas[28] golosinas,
Salchichones, perniles y cecinas.
Saltaban de placer, ¡oh qué embeleso!
De pernil en pernil, de queso en queso.
En esta situación tan lisonjera
Llega la despensera:
Oyen el ruido, corren, se agazapan,
Pierden el tino; mas al fin se escapan
Atropelladamente
Por cierto pasadizo abierto á diente.
—¡Esto tenemos[29]! dijo el campesino;
Reniego yo del queso, del tocino,
Y de quien busca gustos
Entre los sobresaltos y los sustos.
Volvióse á su campaña en el instante,
Y estimó mucho más de allí adelante,
Sin zozobra, temor, ni pesadumbres,
Su casita de tierra y sus legumbres.