El Calvo y la Mosca.

Picaba impertinente
En la espaciosa calva de un anciano
Una Mosca insolente.
Quiso matarla, levantó la mano,
Tiró un cachete, pero fuese salva,
Hiriendo el golpe la redonda calva.
Con risa desmedida
La mosca prorrumpió:—Calvo maldito[59],
Si quitarme la vida
Intentaste por un leve delito,
¿Á qué pena condenas á tu brazo,
Bárbaro ejecutor de tal porrazo?
—Al que obra con malicia,
La respondió el varón[60] prudentemente,
Rigurosa[61] justicia
Debe dar el castigo conveniente;
Y es bien ejercitarse la clemencia
En el que peca por inadvertencia.
Sabe, Mosca villana,
Que coteja el agravio recibido
La condición humana
Según la mano de donde ha venido:
Que el grado de la ofensa á tanto asciende,
Cuanto sea más vil aquel que ofende.

FÁBULA XIX

Los dos Amigos y el Oso[62].

Á dos Amigos se aparece un Oso:
El uno muy medroso,
En las ramas de un árbol se asegura:
El otro, abandonado á la ventura[63],
Se finge muerto repentinamente.
El Oso se le acerca lentamente;
Mas como este animal, según se cuenta[64],
De cadáveres nunca se alimenta,
Sin ofenderle le registra y toca,
Huélele las narices y la boca;
No le siente el aliento,
Ni el menor movimiento;
Y así se fué diciendo sin recelo:
«Éste tan muerto está como mi abuelo.»
Entonces el cobarde,
De su grande amistad haciendo alarde,
Del árbol se desprende muy ligero,
Corre, llega y abraza al compañero:
Pondera la fortuna
De haberle hallado sin lesión alguna;
Y al fin le dice:—Sepas que he notado
Que el Oso te decía algún recado.
¿Qué pudo ser?—Direte lo que ha sido[65]:
Estas dos palabritas al oído:
Aparta tu amistad de la persona
Que, si te ve en el riesgo, te abandona.

FÁBULA XX

El Águila, la Gata y la Jabalina.

Un Águila anidó sobre una encina.
Al pie criaba cierta Jabalina;
Y era un hueco del tronco corpulento
De una Gata y sus crías aposento.
Esta gran marrullera
Sube al nido del Águila altanera,
Y con fingidas lágrimas la[66] dice:
—¡Ay mísera de mí! ¡ay infelice!
Éste sí que es trabajo:
La vecina que habita el cuarto bajo,
Como tú misma ves, el día pasa
Hozando los cimientos de la casa:
La arruinará; y en viendo la traidora
Por tierra á nuestros hijos, los devora[67].
Después que dejó al Águila asustada,
Á la cueva se baja de callada[68],
Y dice á la cerdosa:—Buena amiga,
Has de saber que el Águila enemiga,
Cuando saques tus crías hacia el monte,
Las ha de devorar: así disponte.
La Gata, aparentando que temía,
Se retiró á su cuarto, y no salía
Sino de noche, que con maña astuta[69]
Abastecía su pequeña gruta[70].
La Jabalina, con tan triste nueva,
No salió de su cueva.
La Águila[71] en el ramaje temerosa,
Haciendo centinela no reposa.
En fin, á ambas familias la hambre mata[72],
Y de ellas hizo víveres la gata.
¡Jóvenes, ojo alerta, gran cuidado!
Que un chismoso[73] en amigo disfrazado,
Con capa de amistad cubre sus trazas,
Y así causan el mal sus añagazas.