Uno de los más recientes biógrafos de Samaniego decía no hace mucho (agosto de 1901), hablando de sus obras: «Sus Fábulas, que han alcanzado cientos de ediciones, corren de mano en mano, siendo obligado libro de lectura en todas las escuelas de primera enseñanza.»
Pues bien, no obstante la popularidad de estas fábulas, es tal la fuerza de la rutina, la mezquindad de ciertos editores y hasta, si se quiere, la indiferencia de los autores, que nadie ha pensado en hacer ediciones convenientemente anotadas, como las hay en Francia, muy numerosas y esmeradas, de las Fábulas de La Fontaine. Y sin embargo, pocos libros habrá que tanto lo necesiten. Los niños repiten como papagayos multitud de nombres de personas y cosas de que no se dan cuenta. He aquí en prueba de ello algunos pasajes escogidos entre mil:
¡Oh jóvenes amables
Que en vuestros tiernos años
Al templo de Minerva...
. . . . . . . . . . . . . . . .
De doradas espigas
Como Ceres rodeado.
. . . . . . . . . . . . . . . .
Pues, escuchad á Esopo,
Mis jóvenes amados.
. . . . . . . . . . . . . . . .
Júpiter que se vió con tal basura...
. . . . . . . . . . . . . . . .
No á pares, á docenas encontraba
Las monas en Tetuán....
. . . . . . . . . . . . . . . .
Simónides en Asia se enriquece....
. . . . . . . . . . . . . . . .
Ó tal vez como Ulises has corrido...
. . . . . . . . . . . . . . . .
Si con sus serenatas
El mismo Farinello....
. . . . . . . . . . . . . . . .
Que perdió las suyas
Allá en Campo Santo....
¿Qué sabe el niño quiénes fueron ó qué significan las palabras Minerva, Ceres, Esopo, Júpiter, Tetuán, Simónides, Asia, Ulises, Farinello y Campo Santo?
Y esto, dado caso que la edición sea correcta; pues tenemos á la vista dos ediciones de estas Fábulas, hechas por una de las librerías más antiguas de París (en materia de libros españoles) y en ellas faltan hasta versos enteros, lo cual hace incomprensible el texto.
Á esto se agrega la necesidad de explicar ciertas formas y palabras, ya arcaicas, ya neológicas, y ciertos giros poco usuales ó que contravienen, en parte, á las leyes corrientes del lenguaje.
Hemos creído, pues, prestar un servicio, lo mismo á los alumnos que á los profesores, ofreciéndoles una edición correcta y cuidadosamente anotada, á la que hemos agregado un Vocabulario completo de nombres mitológicos, geográficos é históricos. No dudamos que la ilustrada clase de Profesores y Directores de colegios se apresurará á adoptarla, desterrando de las aulas esas ediciones cojas, incorrectas, descuidadas, que son una afrenta para los libreros que las dan á luz, una falta de consideración á los profesores, y un ultraje á la memoria del insigne Samaniego.
M. de T. G.