[3] Samaniego, según hemos indicado al anotar alguna de sus fábulas, no tenía en gran predicamento á los médicos, á imitación de Molière, que decía un día á Luis XIV: «Mi médico me receta medicinas, yo no las tomo, y me pongo bueno.» Acerca de la muerte de nuestro fabulista dice el Sr. Becerro de Bengoa en el discurso que pronunció en la fiesta del centenario: «Samaniego, rebelde por temperamento á toda autoridad y disciplina, no quiso someterse á la de los médicos. Se trató á su modo, entregándose con libertad á su genio, como hizo al escribir sus fábulas, y la libertad y el genio, á una con el mal, dieron con su cuerpo en tierra el 11 de agosto de 1801.»

[4] En Laguardia se conservan: la casa palacio de Arraya, en que vivió, la cama imperial en que murió, y varios muebles y cuadros que le pertenecieron y que son hoy propiedad de la ilustre casa bilbaina de Cortázar y Manso, heredera del fabulista.

[5] En 1883, la villa de Laguardia, pueblo natal de nuestro fabulista, le consagró un elegante monumento, coronado por el busto del regocijado Mentor de la infancia hispanoamericana.

[6] Estando en prensa este libro, hemos tenido noticia de la muerte prematura del Sr. Becerro de Bengoa, ocurrida el 2 de febrero del presente año.

[7] Véase lo que dice el Vocabulario acerca de estos supuestos autores.

[8] Es neologismo por monotonía.

[9] Debería decirse lo allanan y facilitan, por ser dos los sujetos; pero entonces no habría verso.

[10] De Ceres viene cereales. Á su vez Ceres viene de la misma raíz aria que la voz creador.

[11] De Baco, se han formado las palabras: bacanal y bacante.

[12] El verbo debería estar en plural sin que el verso perdiese nada. Véase nota 1 [pág. 11.]