—Señor alcalde—dijo una pobre viuda—, si tanto empeño tiene usted en hacer mejoras, disminuya usted las contribuciones, póngalas como estaban antes, en tiempo del rey, y deje usted a las cosas los nombres que siempre han tenido.

—Si tanto le place a usted el nombre de Urdax—dijo una joven—, póngaselo a sí propio.

—Señor—dijo gravemente Rosa Mística—, ese camino es el de la via crucis, y usted lo profana con ese nombre moruno.

El alcalde se tapó los oídos y echó a correr.

Frustradas tantas bellas ideas, declaró que los habitantes de Villamar eran unos animales, unos brutos estólidos, partidarios del abominable tiempo del absolutismo, sin otro móvil que el bajo interés pecuniario; enemigos de todo progreso social y de toda mejora; despreciables rutineros, que no merecían llamarse aldeanos, y mucho menos ciudadanos libres.

Y después de este formidable anatema, Villamar y sus habitantes continuaron pasándolo tan bien como antes.

Poco tiempo después, se leía en un periódico de los de fuste:

«Nuestro corresponsal de Villamar (Andalucía baja) nos escribe: la tranquilidad pública ha estado amenazada en esta población. Algunos malintencionados, excitados sin duda por los infames agentes de la odiosa facción, han querido oponerse a las sabias mejoras, a los útiles progresos, que nuestro digno alcalde don Perfecto Cívico quería introducir, bajo el ridículo pretexto de que no eran necesarios. Pero la admirable sangre fría, el valor heroico de que ha dado muestras aquella excelente autoridad, intimidaron a los audaces, y todo ha entrado en el orden, sin que hayamos tenido que deplorar ningún grave accidente. Vivan sin inquietud los buenos patriotas. Sus hermanos de Villamar sabrán frustrar las maniobras de nuestros enemigos.

»Como estamos en julio, la temperatura está bastante elevada. No podemos decir positivamente hasta cuántos grados, porque la civilización no ha proporcionado todavía a Villamar el beneficio de un termómetro.

»La cosecha se presenta bien, sobre todo en el ramo de calabazas, cuya cantidad y dimensiones llenan de satisfacción y de alegría a sus honrados cosecheros. Firmado.