Rafaelito, que es como lo nombran sus amigos, después de hacer en el piano rápidos progresos con Ramos, cuyo estilo de ejecución se asimilara, mientras hacía los estudios del bachillerato en el colegio de los PP. Jesuitas de Santurce, proseguía los de piano, obteniendo siempre el primer premio al final de los cursos, perteneciendo a la Banda de música del mismo, como bombardino solista, instrumento que llegó a dominar, abandonándolo más tarde.

Los afectos paternales cohibieron la acentuada vocación artística que impulsaba sus deseos de trasladarse a Europa,—y su posición económica lo permitía—, para ingresar en un Conservatorio, del cual, aprovechando tiempo y lecciones, seguros estamos que hubiera salido un pianista compositor de renombre mundial, pues la chispa del genio ardía en su cerebro.

Trasladado su hogar paterno a Manatí, en este pueblo ejerció como profesor de piano, hasta que su señor padre lo llevó a su escritorio agrícolo-comercial como jefe de la contabilidad, con residencia en Barceloneta.

De profesional se transformó en dilettante, y en sus ratos de ocio empezó a verter al pentagrama las inspiraciones de su fantasía, netamente criolla.

Su primer producción fué la danza Amparo, recientemente editada, cuya estructura melódica es completamente distinta al estilo que después ha caracterizado todas sus composiciones. Al poco tiempo componía un vals de concierto, de extrema dificultad, titulado El Niágara, que fué premiado en la exposición de Chicago, EE. UU., con medalla de bronce y diploma.

Mimado por la fortuna y habiendo constituído hogar propio, la educación de sus hijos le hizo fijar su residencia en San Juan, en donde la fiebre de la composición se le desarrolló en alto grado, sin que hasta la fecha encuentre antídoto que la corte.

Su predilección son los valses, sobresaliendo entre los 25 que ha compuesto, además del Niágara citado, los titulados Puerto Rico, de concierto, premiado con medalla de oro y diploma en Certámen del Ateneo; Mariposas, de concierto, laureado en el torneo de la Sociedad de Escritores y Artistas de Ponce, con medalla de oro, y Tu Risa, el de factura melódica más fluída, y de expresión en consonancia con el pensamiento inicial.

Ha obtenido además de los premios referidos, Copa de plata y diploma, primer premio del Ateneo, por una danza titulada Una Perla y Diploma de honor, premio de la Junta organizadora del Carnaval de 1911, por una marcha festiva titulada El Antifaz Rojo. Es también autor de muchas marchas entre las que merece citarse la dedicada a la memoria de Sergio Lecompte, y otras obras de distinta métrica, como también de una zarzuela titulada Amor que Nace y Amor que Muere letra de Felipe Castañón, en la cual, el número más original es el Vals-Intermezzo.

"Rafael Balseiro", decíamos en nuestra conferencia de la Biblioteca: "cuando reduce a notas las idealidades de su morisca fantasía, semeja al ruiseñor que en la espesura, sin orden ni concierto, pero con inimitable agilidad y dulzura, al expresar sus amores, trina, florea, stacatta sus gammas y con piquetatos rapidísimos de entonación precisa, señala las notas del único acorde en que estriba la modalidad de sus cantos."

Es un compositor laureado, en que la preceptiva está en razón inversa a la potencialidad de su inspiración y temperamento.