Noblemente bohemio en la práctica del bien, se reprocha a sí mismo el haberlo ejercido.
Generoso, en demasía, para cimentar prestigios, cuyas procedencias no siempre escudriña, por cualquier nimiedad trata de derrocarlos cáusticamente.
Su temperamento le hace vivir en pleno cielo de ilusiones, pero el pandemonium de su cerebro lo lleva a sufrir las oscuridades del pesimismo.
Ha concebido obras literarias y didáctico-musicales de altos fines, pero al darles forma, o las ha dejado en floración, o, después de acabadas, permanecen ocultas en los anaqueles de su biblioteca.
Es un valiente-tímido, capaz de todo, y que por su vacilar constante, ha perdido grandes oportunidades favorables a su bienestar y gloria.
A pesar de eso, la chispa de su genio, como la del rayo en medio de la tempestad, brilla refulgente y con luz propia, en el cielo del arte, siendo una de las legítimas glorias portorriqueñas.
CAPÍTULO X.
MISLÁN, ÁNGEL.
instrumentista.
Nacido en San Sebastián del Pepino en el año de 1862, murió en Barceloneta el 1º de Febrero de 1911, en plena edad viril y cuando por la madurez de su cerebro podía ofrecernos sus mejores frutos.[21]