Y no decimos más, porque próxima a debutar, el juicio definitivo no nos pertenece y sería osada pretensión anticiparlo.

PAOLI, Amalia.—P.—

La gentil ponceña, cuyo nombre ha resonado tanto por los ámbitos de la isla cuando la recorriera en peregrinación artística con el fin de trasladarse a Europa para proseguir los estudios del canto, recibió del maestro catalán don José Forns, sólidos conocimientos del piano; y de Lizzie Graham, como cariñosamente llaman en Ponce a una de las más nobles y cultas damas de aquella sociedad, las primeras lecciones de vocalización e impostación, conocimientos que dicha señora posee a la perfección por haberlos adquiridos en la escuela Lamperti, de Florencia, Italia.

Trasladada a Madrid, España, por influencias de su buen amigo don Julio Vizcarrondo, portorriqueño ilustre que en la corte española fué justamente apreciado por sus grandes méritos, la Infanta doña Isabel, cuya nobleza de alma supera a la de su regia estirpe, le concedió una audiencia, cuyos resultados han sido de altas distinciones para Amalia y sus hermanos.

Cursó en la Villa y Corte, estudios superiores de canto bajo la dirección del afamado barítono de ópera señor Vergéz, teniendo la fortuna de debutar en el Teatro Real con la ópera Aida alcanzando un éxito franco, según las revistas de toda la prensa madrileña de aquella época.

Después de algunas representaciones más y de hacer temporadas en otros teatros, marchó a Italia, para perfeccionar su, ya entonces, magnífica escuela; pero casi apenas llegada a Milán, hubo de regresar a Madrid llamada por Vergéz, con motivo de haber este maestro descubierto un tesoro de voz en su hermano Antonio.

Amalia, que bien puede decirse ha sido la madre artística del gran tenor Paoli, después de obtener la protección Real para que éste marchase a Milán, se trasladó con él a dicha ciudad italiana, dedicándose a vigilar los estudios de aquel y a la vez a perfeccionar los propios.

Después del triunfo de su hermano, ella entró de lleno en la carrera del canto, siendo siempre muy aplaudida en todos los teatros en donde lucía las habilidades de su garganta.

Pasado algún tiempo vino a Puerto Rico y en los conciertos que diera por casi toda la isla, sus paisanos pudieron apreciar los grandes adelantos que había hecho así como la delicadeza de su escuela, que le ha permitido ser una cantante, sino de la talla de Antonio, con la suficiente para dejarse oir de cualquier público y ser siempre aplaudida.

Actualmente se encuentra en Milán, centro de contratación para los artistas, y frecuentemente sale a hacer temporadas por teatros de Italia.