No era fácil mantenerse siempre á esa altura de pensamiento, de diccion, y sobre todo de verdad: el cuadro que sigue es inferior, y su fondo es una idea que tenemos por esencialmente falsa. Los grandes delitos de un tirano, su arrogancia y desmedida insolencia pueden valerle tal vez el nombre, poco envidiable, de grande y omnipotente en el crímen, pero jamas servirán para orlar de gloria á la Patria, por que, si es lustre para ella haber sido grande en la victoria y en la intelijencia, no puede serlo haber levantado
en sus manos
Al mas grande de todos los tiranos.
Notamos antes que hay en las formas adoptadas por Mármol mucho de dramático, y frecuentes transiciones de un tono á otro: eso, que, bien desempeñado, es siempre muy bello, es tambien muy dificil de sostener, y muy espuesto á producir estravíos. Mármol ha sido feliz en muchas de esas transiciones; pero no en todas. La parte en que el Peregrino muestra deseo de hallarse con Rosas y de beber con él dos botellas nos parece sumamente inferior á todo lo demas del canto, aunque ha dado lugar á la estancia LIII, que es bellísima, y encierra en si sola toda una escena dramática.
Nada cura tanto al hombre de las estrechas preocupaciones de localidad, que el vulgo llama patriotismo, como la vista y el estudio práctico de otros hombres y de otros pueblos: Mármol ha palpado lo irracional de esas preocupaciones, y ha hecho con ilustrada independencia justicia al estado social de otros pueblos, que sus compatriotas desprecian sin conocer. El modo como ha ligado á su asunto las consideraciones sobre los Estados Unidos, el Brasil y la España, es juicioso, natural, y ha dado oríjen á algunas bellas estancias. El atraso y desgradacion á que vino nuestra madre patria en poder de los austriacos, despues de Felipe 2.°, aparece justamente presentado como oríjen primero del mísero estado de las que fueron colonias de aquella metrópoli. Si Colon hubiera nacido un siglo antes, y hecho á la España el presente de la América, cuando aquella dominaba al mundo, otra hubiera sido, dice Mármol, la suerte de estas rejiones, y el inmortal descubridor podria haber dicho á la América con orgullo y con razon:
Para que al mundo en lo futuro mandes,
Cuando te hallé desnuda entre las olas,
Te cubrí con banderas españolas.
Otra fué la suerte de la España, y otra le legó á sus hijos de América. Oprimido con las escenas que en toda ella se reproducen, y especialmente en su patria; el PEREGRINO aparta los ojos de la márjen derecha del Plata, para fijarlos en las rocas que divisa en la izquierda.
Ricas, animadas, llenas de frescor, son las descripciones de las costas orientales, de su cielo de sus arroyos.