He aquí el artículo de que hablamos mas arriba, y que pertenece á la conocida y simpática pluma del autor del Tempe Arjentino.


[BIBLIOGRAFIA.]

"La civilizacion es la economía de la fuerza; la ciencia nos dá á conocer los medios mas sencillos para conseguir con la menor fuerza posible el mayor efecto, y utilizar los medios para obtener un máximum de fuerza. Toda manifestacion y disipacion inútiles de fuerzas, ora en la agricultura, ora en la industria, ora en la ciencia, ora por fin en el estado, es un rasgo característico del estado salvaje y de la falta de civilizacion."

Liebig.

No hay mas remedio: LA CIENCIA; y la educacion para los niños y la instrucion para los adultos, con medios de adquirirla, sino queremos ver, en breves años, nuestra nacionalidad perdida, nuestras industrias absorbidas, nuestra raza anonadada, por esa actividad, por esa superioridad industrial y cientifica que se desenvuelve en el mundo, que penetra entre nosotros y todo lo invade sin que se aperciba de ello nuestra confiada ignorancia, y que concluirá por ofrecer, mas tarde ó mas temprano, á nuestra vista (segun la sublime imágen de Tocqueville) á los estraños sentados, en lugar de nuestros hijos, sobre la herencia de nuestros padres: imágen de lo que es ya una realidad en el Canadá y la Luisiana con la raza francesa, en el Nuevo Méjico con la española, y que se ha realizado ó realizará donde quiera que militen iguales circunstancias; donde quiera que con los prodigiosos medios de producir que dá la ciencia, se ponga en contacto un pueblo con otro que los desconoce ó los desdeña. ¿Quien de nosotros por orgulloso que sea, sino lo ciega la ignorancia, negará que nos hallamos en un grado muy inferior de cultura, de industria y de ciencia, al de otros pueblos de Europa y América?

En los dos primeros elementos del bienestar y la vida nacional—la EDUCACION y la AGRICULTURA, los pueblos sud-americanos se hallan en las condiciones, sino del estado enteramente salvaje, del de falta de civilizacion, segun el aforismo de Liebig, que es de una verdad palmaria, y de una aplicacion aterrante para estos paises. ¿Qué mayor disipacion de fuerzas, por ejemplo, que los caudales que se invierten en el Estado de Buenos Aires para la enseñanza de la niñez con los resultados tan mezquinos y deficientes constatados por los documentos oficiales? ¿Qué mayor disipacion de fuerzas que los sacrificios que hace el pueblo entero comiendo el pan á doble precio de su valor para protejer una labranza que no merece el nombre de tal, y á unos labradores á quienes la ignorancia tiene sumidos en la miseria sin esperanzas? Los premios y las protecciones aduaneras jamas han producido ni producirán otro efecto que sacrificar con contribuciones mas ó ménos indirectas á la gran mayoria de la poblacion para que el resto vejete en el atraso y la miseria, sino se asienta la base de la instruccion de la enseñanza agricola. En vano un ilustre educacionista apelará á los esfuerzos individuales del vecindario para llenar el desconsolante vacio de la educacion popular, esa espantosa sima hácia donde va deslizándose visiblemente nuestra raza; en vano, porque la misma falta de ilustracion general hace que ese pueblo á quien apostrofa no vea el precipicio ni crea en él; hace que carezca del espíritu de asociacion de sociabilidad, de mancomunidad, que caracteriza al pueblo de los Estados-Unidos, cuyas instituciones se quieren remedar. Buscar el apoyo directo de la ignorancia para producir la ciencia, es caer en un círculo vicioso; es reproducir los inútiles esfuerzos de Sisifo para subir la piedra á la montaña. Una exitacion facticia, momentánea, debida á la persuasiva del Sr. Sarmiento, la hará trepar hasta cierta altura; mas, pronto verá con dolor que vuelve á rodar hasta la falda de donde partió: le falta el punto de apoyo de la ilustracion.

Ademas de qué, es un absurdo pretender fomentar una agricultura sin agricultores, y plantear la educacion popular sin maestros: es edificar sin cimiento, ó mas bien en el aire. La agricultura es una ciencia, cada uno de sus numerosos ramos es un arte mas ó ménos complicado, fundado en los principios de la ciencia, luego no puede crearse ni progresar sino por medio de la instruccion cientifica. La educacion pública tambien es una ciencia, es una profesion cientifica que no puede ser desempeñada sino por maestros preparados, con estudios especiales. Estas son verdades evidentes que solo en estos paises parecen que se ignoran, pues no hay nacion ninguna de las que se llaman civilizadas (con escepcion de los Estados Sud-Americanos) en que no se hayan establecido escuelas públicas de Agricultura y de Pedagogia, estas últimas con el nombre de Escuelas Normales ó de Metodo.

¡Singular anomalia, incoherencia y confusion de ideas, que patentizan como todavia marchamos á ciegas en la carrera de la civilizacion! Todas nuestras repúblicas tienen universidades y cátedras para formar profesores de Medicina y Jurisprudencia, y no tienen (con escepcion de Chile) una escuela para formar profesores de enseñanza primaria, ni de agricultura, ni aun una simple escuela elemental para esta industria, principal fuente de produccion y moralidad en estos paises. Puede suplir la falta de esa enseñanza, y aun deberia siempre acompañarla la publicacion de los libros que difundiesen no solo las nociones indispensables, sino todos los descubrimientos y progresos que dia por dia perfeccionan las artes, los métodos y los procedimientos especiales para conseguir con la menor fuerza posible el mayor efecto.

Pero ¿con que proteccion cuentan los autores ó traductores que se propongan hacernos ese gran beneficio? Si se ocupan de la Pedagogia, (ciencia desconocida entre nosotros) de los métodos de enseñanza, de los sistemas de educacion mas adaptables á nuestro modo de ser, ¿contarán con la proteccion de los maestros ó directores de enseñanza primaria, que ni idea tienen de la delicada y árdua profesion que ejercen, ni creen que sea necesario consultar libros para dirigir una escuela? Si tratan de agricultura ¿lo comprarán nuestros pobres labradores que ni aun sospechan que pueda haber cosa mejor que el arado primitivo y el azada tradicional para obtener buenas cosechas?