mi ser deuda es que recibí

del duque Briseo, ¡ay! mi padre amado.

175.

Ahora estás en esa tranquila patria,

en presencia de mi madre idolatrada,

la princesa Floresca, tu dilecta esposa;

recibe las lágrimas que escaldan mi rostro.

176.

¿Por qué vi la luz en Albania,

patria de mi padre, y no en Crotona,