e imán del amor del pueblo.

178.

En la prudencia, era modelo de todos,

y en el valor, la cabeza de la ciudad,

incomparable en saber amar a sus hijos,

guiarles y enseñarles sus deberes.

179.

Me alucina, aún ahora,

el comodín cariñoso de mi señor padre,

cuando criatura y de brazos llevar era: