192.
Si del arco-juguete me cansaba,
me sentaba al lado del manantial corriente,
y me miraba en el cristal de sus aguas,
aspirando la frescura que regalaba.
193.
Me eran aquí embeleso las cantigas suaves
de las náyades que holgaban en el arroyo,
192.
Si del arco-juguete me cansaba,
me sentaba al lado del manantial corriente,
y me miraba en el cristal de sus aguas,
aspirando la frescura que regalaba.
193.
Me eran aquí embeleso las cantigas suaves
de las náyades que holgaban en el arroyo,