Todo esto sabíalo mi padre,
así que las lágrimas de mi madre desatendió,
y me envió a Atenas
para que mi ciega inteligencia allí se abriera.
205.
Mi educación la encomendó
a un prudente y sabio maestro,
Todo esto sabíalo mi padre,
así que las lágrimas de mi madre desatendió,
y me envió a Atenas
para que mi ciega inteligencia allí se abriera.
205.
Mi educación la encomendó
a un prudente y sabio maestro,