Pero no le des a entender

que al cabo estás de sus negros propósitos;

prepara secretamente el arma

con que habrás de defenderte en el día de la lucha.

248.

Dicho esto, se le cayeron las lágrimas,

me abrazó fuertemente,

y, por último encargo, "benjamín, sé sufrido,

que te esperan muchas penalidades."

249.