261.
Aquí se sonrió el moro con quien platicaba,
y al que hablaba contestó con mesura:
Raras son—decía—las noticias que resultan ciertas,
y, dado que lo sean, son muchas las adiciones.
262.
Y lo que con frecuencia acrece, además, el valor,
es la desmoralización del enemigo;
un guerrero a quien la suerte depare una victoria,
fatigará seguramente a la fama, y le cobrarán miedo.