mis pocos años y ausencia de experiencia.
273.
Yo nada contesté y expuse
sino: "Rey señor mío", y me eché a sus pies;
cuando iba a besar sus nobles huellas,
me levantó y me volvió a abrazar.
274.
Nos sentamos y tratamos
de sus proyectos y de cosas importantísimas.
A punto ya de contar lo sucedido