por la corona y las manos de Laura.
329.
Tomó cuerpo la semilla traída de Atenas,
la plantó con objeto de causar mi perdición;
para Adolfo nada hay tan grimoso
como mi vida, que no logra eliminar.
330.
No trascurrieron meses de alegría del reino
y de acciones de gracias por su libertad,
arribó un ejército asolador,