y, cuando triunfé en la ciudad de Albania,

a mi llegada a Persia presto me encerró en la cárcel.

356.

Y el cargo que me hacía,

que sin orden suya abandoné el ejército;

y, cuando corrió la noticia de que el reino rescataste,

decidió que se me decapitara.

357.

En la funesta noche del día siguiente,