Hubiera allí oréadas,[[9]]
bosque-palacio de feroces arpías,
tendrían misericordia y amor
al trasunto de la hermosura y del infortunio.
12.
Este juguete de la desdicha y del dolor,
con sus dos ojos que parecían fuentes,
por las lágrimas que a fuerza de llorar estallaban,