Y.—Yocasta.
Estas palabras, en su mayoría tagalizadas, son casi todas nombres propios de personas, de lugares y de cosas, imprescindibles, porque la acción pasa en Grecia y se trata de cosas de griegos y persas. Por esta razón, aunque algunas de ellas tienen equivalencia en tagalo, de propósito el autor ha hecho uso de ellas para adaptarlas a los personajes y cosas del poema. Tales palabras, decíamos más arriba, no harán siquiera 28 dodecasílabos de los 1708 de que consta el poema.
No todas pasaron al poema en su sentido genuino; algunas sí, otras, un tanto desviadas, y otras, hasta en sentido contrario.
Calis, tiene dos acepciones: la castellana y la tagala de espada. Úsanse ambas en el poema.
Lira, y tono úsanse solamente en la acepción castellana. Han adquirido ciudadanía en las letras tagalas, no sólo en el dialecto poético, sino también en prosa. Así:
Timuhan nang lira yaring abang auit (21. A Celia)
Taguinting nang Lirang catono nang auit (193. Poema)
Y con igual belleza en este verso de San Raymundo
ang pananagano ay tinutunohan.
Los derivados de tono se encuentran en muchos lugares del poema. En general, si no se trata de la lira de las musas, o del trovador, se suele decir, v. gr.: Ang caayaaya at cahimbing-himbing na man~ga tin~gig at pagaauit (Barlaan, pág. 547, 1837). Hablando de la serenata dada por Boanerges a Magdalena, dice el autor del Sa Mártir n~g Gólgota, que de los rodales percibíase ang cauili-uiling taguinting nang isang lirang tumutugtog nang isang auit (pág. 186. Icalauang Hati); y más adelante dice que la flauta de Boanerges sonaba de una manera tierna, dulce y doliente, maramdaming tuno (pág. 200).