se sahuma con aromático pebete.
17.
Mientras los perversos y traidores yerguen la cabeza arrogantes,
andan los buenos avergonzados y cabizbajos;
la razón santa yace en el suelo, quebrantada,
y lágrimas únicamente desliza.
18.
Los labios que despliegan
palabras de verdad y justicia,
al punto se hienden y amordazan