Aquello, Celia, que solía infundirme pavor

que a amor pusieses en olvido,

abismó a este infortunado

en la honda breña del dolor.

3.

¿Olvidaría, por ventura, de leer

los tiempos idos de nuestro cariño,

el amor de que me hiciste objeto

y mis desvelos y desventuras?

4.