No se traspira ahí la sombría magestad del castellano; no se nota esa lobreguez que, resaltando hasta en el sonido de las palabras, hacen esos versos intraducibles para cualquier idioma: esos dos cuartetos constituyen en mi concepto el rasgo más brillante que ha producido la musa cubana hasta el presente.

El siguiente hermoso cuarteto de la misma composicion está traducido en esos dos versos.

Y que si los puentes corta
porque no vaya en su busca
con cráneos de sus guerreros
calzada haré en la laguna
Il me verra combler la profonde lacune
Avec les crânes seuls de ses nombreux guerriers.

¡Cuánta viveza en la intencion, cuánta energia en el cuarteto español! y cuánta platitude en el dístico francés! el original habla al alma, el dístico solo al buen sentido.

En cuanto á la Plegaria no se puede negar el mérito de la francesa; pero no es la española: pudiera decirse que el traductor hizo una plegaria escrita sobre motivos de Plácido: son más exactas aunque de ménos mérito las en prosa de Thales Bernard y Villemain.

Tampoco se han traducido, aunque aparezcan en versos franceses, aquellos populares sonetos que reflejan en un modo tan melancólico toda la vida del autor, y que se hallan en su mayor parte más impresos en nuestra memoria que en los libros. Veamos uno, y sea A la Fatalidad, cuyos dos primeros cuartetos rinde de esta manera. No copiamos el original: ¿acaso hay cubano que se atreva á no saberlo?

Aveugle deité que sans nulle clemence
D’épines m’entouras au debut de mes ans
Comme les sombres bords du ruisseau d’où s’élance
Ou la ronce vivace ou le magueys piquants.
Toi qui fis de l’honneur une barrière inmense
Entre la pauvre mère et ses tristes enfans
Et qui jusqu’aux cieux ne m’élevas par chance
Que pour me faire choir sous des coups plus puisants.

En primer lugar debemos recordar que Plácido fué unigénito; y en segundo lugar ¿pudo llamar á su madre desgraciada? ¡Con qué sagacidad y con que nobleza, evita aplicarle ningun epíteto diciendo el materno tálamo! Denostar á la suerte, á la preocupacion, era un modo muy astuto de lamentarse sin hacer reproches á nadie. Además ¿dónde está ahí ese misterio doloroso de la vida del autor encerrado en ese lamento del hijo abandonado? En otro lugar el traductor dice tendre mère: tierna madre! no tuvo facultad para serlo aunque hubiera deseado: en la relajacion de nuestras costumbres, ya se ha hecho hasta cierto punto tolerable, la union ilícita de blanco y africana; pero una blanca dando vida á un semiblanco ¡qué horror!...... Tampoco se divisa en la traduccion la fuente silvestre rodeada de espinas, bellísima imágen que tan poéticamente retrata á Cuba. Fuera de esto la version es buena y aun podemos añadir que en los versos 7.º y 8.º ha correjido el original[18].

Muy feliz estuvo Mr. Fontaine en La Siempreviva: lástima que en algunas estrofas quisiera ceñirse demasiado al original: se ha dicho con razon que la poesía no se traduce sino se imita: así tradujo Jáuregui al Tasso, así nuestro Mendive á Thomas Moore. El soneto A orillas del mar no es tampoco el español, aunque es un bello soneto francés: el traductor no podia trasladar el oportuno juego de palabras que es la esencia de la composicion: nada, hombre, nada que los curiosos entienden del verbo nadar, y que tiene que vertirse por rien. En cambio el soneto á la Muerte de Jesus, está traducido de mano maestra: bellísima tambien, Al Yumurí; ésta, si no iguala al original, es una de las mejores de la obra.