Por obedecer á V.S. Ilustrísima he puesto en órden esta breve Historia, que la soledad de una aldea me la puso entre las manos con el deseo natural de conservar memorias casi muertas de la patria, que merecen eterna duracion. Recogí lo que pude de papeles antiguos de Cataluña, y ayudado de sus escritores y de los Griegos he procurado sacar esta EXPEDICION que los nuestros hicieron á Levante, libre de dos terribles contrarios, descuido de los naturales y propios hijos, y malicia de los extranjeros, enemigos de nuestro nombre y gloria, que parece que andaban á porfia cual de ellos seria el autor de su muerte. Halléme desocupado; y así reconocí por obligacion el salir á su defensa; si esta ha sido bastante no lo puedo asegurar, porque las armas, que son las antiguas memorias y autores, con que me opuse, andan tan confusos y faltos, que apenas me dieron el socorro necesario. Pero ya que no se entera, ni como ella fué descrita á la posteridad, quedará por lo menos renovada con mas larga relacion de la que los antiguos Catalanes nos dejaron; cuyo descuido nació de parecerles que los hechos tan esclarecidos la fama los conservara con mayor estimacion que la Historia, y que el tiempo no las pudiera oscurecer.

Guárdeme Dios á V.S. Ilustrísima muy largos años.

Barcelona 3 de Noviembre de MDCXX.

EL CONDE DE OSONA

AL LECTOR

Si no tuviéramos tan repetidas pruebas del descuido, con que antes de ahora se han mirado los mas preciosos monumentos de nuestros mejores Escritores, pudiera serla la presente obra, á quien ni la dignidad de su Autor, ni la grandeza del asunto, ni la elegancia del estilo pudieron eximir de la fatal suerte que otras de no inferior mérito han experimentado. Lo cierto es que desde el año de MDCXXIII en que salió á luz, no ha vuelto á imprimirse; y así por su rareza solo era conocida de algunos curiosos con no poco menoscabo de la gloria inmortal que por su esfuerzo invencible supieron adquirirse los Catalanes y Aragoneses en su famosa Expedicion contra Turcos y Griegos. Hazañas tan memorables merecían una pluma delicada que las escribiese segun correspondia. Tal era la de DON FRANCISCO DE MONCADA, no menos célebre por la espada, que por la pluma; y digno de ser tan conocido, como merece la grandeza de su ingenio y de su alto nacimiento. Y así nos parece muy debido no omitir en este lugar las curiosas noticias, que de su vida y escritos nos dejó recogidas DON VICENTE JIMENO en los Escritores del Reino de Valencia (t. i. p. 326 y 327.) obra trabajada con mucha puntualidad, erudicion y juicio. ¡Ojala tuviéramos otras iguales á esta de los demás Reinos de España!. Dice pues:

DON FRANCISCO DE MONCADA, tercero Marqués de Aytona, Conde de Osona, Señor de las Baronias de Oz, Aljafarin, Callosa, Tarbena, y otras: segundo Julio César en la valentía de la Espada y rasgo de la pluma; nació en la ciudad de Valencia, siendo su abuelo Don Francisco, primer Marqués de Aytona, Virrey de este Reino; y fué bautizado en la Iglesia Parroquial de San Esteban Protomartyr en la pila de San Vicente Ferrer, Lunes á 29 de Diciembre del año 1586. Fueron sus padres Don Gaston de Moncada, segundo Marqués de Aytona, Virrey de Cerdeña y Aragon, Embajador en la Córte de Roma; y Doña Catalina de Moncada, Baronesa de Callosa. Desde sus tiernos años se habia dedicado D. FRANCISCO al estudio de las letras, y de las lenguas Latina y Griega. Casón con Doña Margarita de Castro y Alagón, Baronesa de Laguna, y Vizcondesa de Isla; y tuvieron por hijo y sucesor á Don Guillén Ramon de Moncada, á quien D. Nicolás Antonio llama, no Oton como dice Rodríguez sino Gaston, (lo corrige después en el mismo tomo, llamándole Guillén Ramon) el cual fué Virrey de Galicia, Gobernador de la Corona en la menor edad de Cárlos II y Escritor como Don Francisco su Padre-.

Fué D. FRANCISCO Consejero de Estado y Guerra, Embajador Real en la Córte de Alemania, cerca del emperador Ferdinando II. Mayordomo Mayor de Doña Isabel Clara Eugenia, Infanta de España, Señora propietaria de los Estados de Flandes, y despues de la muerte de esta Princesa Gobernador de los mismos Estados por el Rey Felipe IV, y Generalísimo de sus Armas, mientras no fué á gobernarlas el Cardenal Infante Don Fernando, hermano del Rey. Los elogios que se mereció con sus valerosas hazañas y acreditado gobierno fueron tantos, que apenas hay historiador que le mencione, que no prorrumpa en alabanzas suyas. Murió de enfermedad; pero coronado de laureles y en brazos de la fama, en el campo de Goch de la Provincia de Cleves en el año 1635, después de haber derrotado dos ejércitos enemigos, á los 49 años de edad. Las obras que escribió son estas.

Expedicion de Catalanes y Aragoneses contra Turcos y Griegos. En Barcelona por Lorenzo Deu 1623 en 4.º La publicó siendo Conde de Osona, que era el Título del Mayorazgo de su Casa.

Vida de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio. Se imprimió despues de la muerte del Autor en Francfort por Gaspar Rotelio 1642 en 16.