[578] Entremés o diversión de todos, dice Diego Moreno que le hicieron. Es el consentidor, por lo cual dice antes Quevedo que iba bien vestido, y de buena cara, y luego que fué marido de tomo y lomo, porque tomaba y engordaba de lo que ganaba su mujer.
[579] Aunque se llamen Juanes, esto es, sean bobos (Celest., mi edic.), se vuelven Diegos, que viven de gorra, como hemos visto. Por eso se llaman Diego y Moreno, por llamarse así los negros. J. Rufo, Apotegm., f. 105, del 1596: “Al chico de cuerpo se le ha de llamar mediano; al moreno, trigueño, y al negro, moreno”.
[580] “De tomo y lomo. (Por cosa fornida)”. (Corr., 758); esto es, muy marido.
[581] Sietedurmientes, que ni oía ni veía a los que solicitaban a su mujer, si eran ricos, y grulla, esto es, vigilante, si pobres: “cogen una piedra pesada con el pie derecho y le levantan, porque si acaso se duermen, cayendo la piedra, las despierta” (Valdecebro, Aves, 11, 50).
[582] Dios me le guarde..., es un consentidor.
[583] “desmocharan las testas” (P).
[584] Poetas, por ser pobres; ginoveses, por ser ricos.
[585] Marido postizo, el que siempre hace de acusativo, que padece, mientras otros hacen de nominativo, que obra, en frase del Guzmán de Alforache, en cuya pte. 2, l. 3, c. 5, se trata largamente de ellos.
[586] Medellín, acaso alude a los ganados extremeños, como en el barbar de cabrío, o tener barbas de chivo.
[587] Endureció, con la cornamenta, y lo mismo da a entender con las frases que siguen.