—Yo atisbo la sospecha destos perversos judíos: todo Monopanto se dé un baño de becerro enjoyado, que ellos caerán de rodillas.
Recociéronse en lazos y embelecos unos contra otros, y para deslumbrar a los Monopantos[573], Rabbi Saadías dijo:
—Nosotros os juzgamos exploradores de la tierra de promisión y la seguridad de nuestros intentos; para que nos amásemos en un compuesto rabioso, será bien se confiera[574] el modo y las capitulaciones y se concluyan y firmen en la primera junta, que señalamos de hoy en tres días.
Pacas Mazo[575], compuniendo su rapiña en palomita[576], dijo que el término era bastante y la resolución providente, empero que convenía que el secreto fuese ciego y mudo. Y sacando un libro encuadernado en pellejo de oveja, cogida con torzales de oro en varios labores la lana, se le dió a Saadías, diciendo:
—Esta prenda os damos por rehenes[577].
Tomóle, y preguntó:
—¿Cúyas son estas obras?
Respondió Pacas Mazo[578]:
—De nuestras palabras. El autor es Nicolás Machiavelo, que escribió el canto llano de nuestro contrapunto.
Mirándole con grande atención los judíos, y particularmente la encuadernación en pellejo de oveja, Rabbi Asepha[579], que asistía por Orán, dijo: