[232] Porque ya no tenían. Todo esto lo pintó Mateo Alemán en su Guzmán de Alfarache, 2, 3, 7.
[233] “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y posteriores).
[234] Herrería, dícese del repiquetear de broqueles y espadas y de cualquier estruendosa batahola. Amante lib.: “Por ver en qué paraba aquella grande herrería que sonaba”. Señ. Cornel.: “Estuvo atento y no sintió palabra alguna: la herrería era a la sorda”.
[235] Se tomaban ya de los años, como se toma de herrumbre o moho una cosa.
[236] Gorjearse, hablar de gorja, haciendo ostentación y regodeándose. Zamora, Monarq., 3 Visit.: “Se estaba en la cama gorjeando con su alma”.
[237] “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de Zaragoza y posteriores.) Ponleví, del fr. pont levis, puente levadizo, por la curva de la suela y el hueco entre la punta del calzado y el tacón, forma francesa que se daba al calzado, tacón de madera muy alto, derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte semicircular desde el arranque hasta abajo.
[238] Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy remoto antaño.
[239] “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas de afuera, eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los eclipses son su fuerte”. (Ms. de Lista).
[240] Gorgoritas son los quiebros que, especialmente en el canto, se hacen con la voz en la garganta.
[241] “vestidos de noli me tangere” (Ms. de Frías.) Nolimetangere, llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se empeoran: alude a la frase de Cristo resucitado a la Magdalena.