Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum Ephemerides. Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 ad 1640 ex ejusdem Auctoris tabulis supputatae, quae congruunt Danicis, Rodulphinis, et Tychonis Brahae è Coelo deductis observationibus. Romae. Ex Typographia Guillelmi Facciotti. M.DC.XXIX.—Andreae Argoli Medici, Philosophi, ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas profitentis, Ephemerides annorum L iuxta Tychonis hypotheses, et accurate è Coelo deductas observationes. Ab anno 1630 ad annum 1680. Cum privilegiis. Venetiis, 1638.
Hemos puesto Argolo en el texto, en vez de Argolio, que dicen los ejemplares de La Hora de todos, manuscritos e impresos.
[249] Zurr-ido, posverbal participal de zurrir, el sonar bronco. Ávil., Ep., 34: “Mirando como ya es todo pasado y los que ve están ya olvidados y todo se haya pasado así como agua que corría con zurrido”. También zurrí-o. Laso Orop., Lucano, p. 108: “No es aún apagada la tempestad, sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.
[250] Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la fecha en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el año que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la cronología.
[251] “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota absurda de la edición de Bruselas).
[252] Sobre raigones no salen los dientes.
[253] “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de Frías.) Arpadas, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos y quiebros de aves.
[254] Galopín, mozo de cocina.
[255] El coram vobis, la cara, iluminada de simplicidades.
[256] Pujar, subir como en almoneda.