Pero teniendo en cuenta que por cada 200 metros de elevación disminuye un grado la temperatura, y que se admite que en las ascensiones á las altas montañas, una subida de 100 metros equivale á un cambio de lugar de 1 ó 2 grados hacia los polos[6] convendremos en que en el interior de la isla deben existir climas parciales cuya medida anual acaso no llegue á +25° y por consiguiente puedan clasificarse entre los climas cálidos.

Sostiene el ya citado Sr. Abad que en las alturas de la Cordillera Central el termómetro suele bajar hasta +2° centígrados, y á nosotros nos han asegurado personas que nos merecen entera fé, haber visto la columna termométrica bajar á +12° en Cayey y á +8° en Aibonito. Aunque estos datos, que confirman lo que dijimos en el párrafo anterior, no se les estima de rigurosa exactitud, merecen citarse pues son temperaturas posibles á la sombra; no obstante conviene tener presente que durante el dia, que son las horas hábiles para el trabajo del campesino, nunca baja tanto el termómetro, manteniéndose, con frecuencia, más bien á alturas de +30 grados al sol aún en Diciembre.

Por fortuna tenemos un auxiliar poderosísimo para moderar la temperatura, en la superficie líquida que rodea la Isla. "La temperatura de una comarca, dice Rochard, es tanto más uniforme cuanto más se deja sentir la influencia del mar. En pleno mar, no se conocen los grandes frios ni los calores fuertes." Puerto Rico se encuentra en este caso; y así vemos cuan insignificantes diferencias se observan en sus estaciones; de modo que, si la latitud isotérmica por una parte hace ménos rudos los efectos de la latitud geográfica, por otro lado el mar modifica favorablemente las condiciones de esta última.

Bajo el influjo favorable de semejantes circunstancias, fácilmente comprenderemos que la raza blanca procedente de las regiones cálidas de Europa (Estados del Sur) pueda subsistir por sus solas fuerzas, como en efecto lo ha demostrado la experiencia que subsiste.

Un país cuya densidad de población es de 82.6 por kilómetro cuadrado no parece que debe reunir condiciones muy desfavorables para la vida. Puerto Rico ha aumentado su población en el espacio de 36 años en un 76½ por ciento, y esto en un período comprendido desde 1846 hasta 1883 en que ya habían cesado las fuertes inmigraciones procedentes de la América del Sud y de algunas Antillas, y en que la misma europea ha ido disminuyendo de una manera considerabilísima. Podemos, por estos elocuentes datos, deducir que Puerto Rico reune buenas condiciones para la vida.

Para la población negra la cosa no tiene duda; para la población blanca y mestiza, que lejos de disminuir ha aumentado también, es evidente. Mas tan bellos resultados no son absolutos. Si hemos visto que en Andalucía, clima más benigno que el de Puerto Rico, el hombre se debilita, no hay para qué decir que en este último país ocurre lo mismo de una manera algo más acentuada.

Así lo confirman las razones expuestas con motivo de la anémia térmica, la cual ha tenido que sufrir el blanco originario y sus descendientes; si bien estos hayan debido nacer, orgánicamente constituidos, en mejores condiciones para soportarla que sus padres.

Y vamos á tratar de la falta de higiene, tercera causa y la más esencial de todas á nuestro juicio.

Siempre se ha atribuido al terreno una gran influencia patogénica, y así es en efecto: el suelo, las sustancias vegetales, la humedad y el calor son, según M. Colin, los cuatro elementos necesarios para la producción de la malaria. Pettenkofer ha llamado la atención sobre la influencia que en la generación de la cólera y de la fiebre tifoidea ejerce el terreno.

Suelo muy fértil, de comarcas cálidas, que permanezca infecundo para la agricultura ó no tenga toda la vegetación que puede alimentar, seguramente es foco de paludismo. Pantanos de cualquiera clase en los que no se renueve el agua y queden bajo la acción del sol detritus vegetales, sin duda alguna serán focos del miasma palustre. Ya dijimos oportunamente cuál es la enfermedad que más castiga al campesino—las fiebres intermitentes palúdicas—y esto precisamente no es debido más que á una transgresión de la higiene, que consiste en que no se han verificado jamás trabajos de desecación y de drenaje.