Epígramas hay, como el siguiente, que velando de un modo conveniente la idea, hieren sin embargo donde se propuso el autor:
Disen que le quieres bien;
Disen que disen que yoraj,
Pero no disen pol qué."
Otros son más transparentes y desenfadados, como de ellos es ejemplo el que sigue:
"Esoj seloj de tu amante
Me dan ganaj de reil.
¡Pobresito del que pasa
Por onde han pasao mil!"