Desde luego diremos que la talla media de nuestro jíbaro no parece que deba ser muy inferior á la media universal, provisionalmente aceptada de 1.m 635, que ha sido por cierto considerada excesiva por Quatrefages; pues todos los informes que hemos podido recoger están contestes en que no era una de las causas más frecuentes de quedar libre del servicio de las armas la falta de estatura; y siendo así que la talla que se exijía al miliciano era de 1.m 596, la misma que para el ejército metropolitano, claro es que si no hubo necesidad de disminuirla era porque con facilidad se cubría el contingente exigido por las quintas.
Aparte de esta consideración, lo que por punto general podemos apreciar á simple vista, es que entre los jíbaros, ya pertenezcan á una ó á otra raza, no predominan las tallas rechonchas, sino más bien las estaturas medianas; abundan personas altas y no faltan hombres pequeños, pero no es lo común.
Aquí, como en todas partes, la mujer es más pequeña que el hombre. Este hecho, resultado de las mediciones practicadas hasta hoy, se confirma en el grupo rural borincano. Á nosotros nos ha parecido, por lo que respecta al sexo femenino, que el número de campesinas de corta estatura es más considerable que el de campesinos; principalmente entre las blancas y las que por su color recuerdan al indio, se encuentran muchas mujeres pequeñas.
Proporción del cuerpo y de los miembros.—La proporcionalidad y la simetría en la estructura general del cuerpo es un carácter de los hombres pertenecientes á la especie mediterránea. El jíbaro puertorriqueño no es por lo común defectuoso; no obstante, hemos creido advertir que tanto las extremidades superiores como las inferiores tienden á adquirir mayor largura que la debida.
En los negros adviértese la mayor longitud de los brazos, propia de la raza.
Por lo que se refiere á las mujeres del campo, no hemos comprobado que exista falta de proporción entre el cuerpo y las extremidades; por el contrario, la jíbara es bien formada, y hasta podría llamársela esbelta, á no ser por su desgarbo en el andar.
Las mestizas ostentan proporciones muy armónicas; casi todas son bien formadas.
La generalidad de las negras no se distingue por este concepto.