Estos son los vicios de que adolece el espectáculo, cuyos medios de correccion dejo espuestos, igualmente que las razones que me asisten para proponerlos; pero no consiste en esto solo la reforma que él exige. ¿Por qué razon se han de limitar las funciones de toros tan solo á unas clases de suertes, mientras que otras que en nada ceden á las que se usan estan enteramente desterradas del cerco? ¿Por qué cuando salen los toros de una corrida malos para las varas y no las toman se ha de salir el público sin verlos lidiar, y con particularidad si son de regocijos? No puedo alcanzar la razon; pero nada hay mas frecuente que ir á los toros, y si son de los que no quieren los caballos, y la corrida no es de muerte, acabarse la funcion sin haberse hecho mas en ella que poner algunas banderillas. Con el objeto de remediar esto en cuanto sea posible, voy á proponer los medios de que yo usaria para amenizar la diversion, y no dejarla en cierto modo casual y advenediza, como sucede hoy.
Los toros que fueren bravos para los caballos se torearian como de costumbre, haciéndoles las suertes de picar á caballo levantado, y la del señor Zaonero. Los que fuesen cobardes y rehusasen tomar las varas deberian ser acosados por los picadores y derribados, ya de este, ya de aquel modo, con lo cual se pararian y harian suerte, siendo ademas muy bonito ver estas operaciones, que son otras tantas suertes muy lucidas y brillantes. Concluidas las de á caballo deberian los toreros de á pie hacer los muchos juguetes que se le hacen á los toros, ya con la capa, ya saltándolos, parcheando &c., y no dedicarse esclusivamente á la de banderillas. Esta segunda época, digámoslo asi, que se consagraria á las suertes de á pie, sería de mas ó menos duracion, segun el estado y poder del toro; todo lo cual haria el fiel hacer saber al diputado para que marcase con oportunidad y con el debido conocimiento. Con esto se conseguiria ver una multitud de suertes cuya variedad embelesaria, y no habria toro, por malo y cobarde que fuese, de quien no se sacase recreo y novedad.
La suerte de muerte, la mas dificil que se ejecuta, y cuyas dificultades se multiplican por la circunstancia de ser la última, y estar ya el toro con mas conocimiento y picardía, es peculiar, como ya hemos dicho, de las espadas; pero sería de desear que cuando llega el caso de matar un toro que por haber sido ya placeado, ó por haber aprendido en la lidia, ó por ser naturalmente de sentido, dé mucho recelo, y pueda esponer con mucha probabilidad al torero, se le mandase echar perros, en vez de tocar á matarle con la espada; de este modo se escusaria el disgusto que la mucha intencion del toro pudiera ocasionar, y se ofrecia á los espectadores una nueva lucha muy divertida y curiosa.
Tengo que hacer una advertencia con respecto á las corridas de novillos, porque como en ellas salen los toros vivos, y luego se van al campo, pueden volver á la plaza y traer demasiada intencion, como la esperiencia lo ha probado ya tristemente en las cocidas que ellos han dado: esto se podria evitar haciendo marcar al toro en la plaza con un hierro que fuese conocido de todos, con lo que se conseguiria que no pudiesen volver á correr semejantes reses, pues conforme se presentasen para la venta, el fiel de la plaza los desecharia como inútiles. Esta sencilla precaucion no solo evitaba completamente el fraude en esta materia, sino que proporcionaba una diversion nueva á todos los concurrentes.
La reforma que á mi parecer reclama el espectáculo estriba principalmente en los puntos dichos: no dudo que se me habrá escapado alguno, y acaso muy interesante: tampoco desconozco el trabajo y el tiempo que se necesitarian para desarraigar tan inveterados abusos, y la constancia y prudencia que esta empresa necesita; pero su utilidad exige cualquier sacrificio. Desterrar lo que tiene de incivil y sanguinaria; amenizar y multiplicar su perspectiva, y combinar la destreza y la seguridad; hé aqui lo que forma su objeto. Si el haber fijado la atencion sobre esta importante materia contribuye algo á impulsar hácia la perfeccion la fiesta de toros, me creeré feliz, y habrá conseguido este pequeño trabajo, el premio que merece tan solo mi buena intencion.
INDICE
DE LAS MATERIAS QUE CONTIENE ESTA OBRA.
| [Prólogo del editor.] | |
| [Tabla alfabética de algunas voces y frases cuyo conocimiento es indispensable para inteligencia de esta obra.] | [Pág. I] |
| [Discurso histórico apologético de las fiestas de toros.] | [1] |
| PARTE PRIMERA. | |
|---|---|
| Arte de torear á pie. | |
| CAPITULO I. De las condiciones que indispensablemente debe tener un torero. | [78] |
| CAP. II. Requisitos que deben tener los toros para lidiarse. | [82] |
| CAP. III. De las querencias. | [88] |
| CAP. IV. De los tres estados que tienen los toros en la plaza. | [92] |
| CAP. V. De las diferentes clases de toros. | [94] |
| CAP. VI. De las suertes de capa. | [100] |
| Artículo I. Del modo de correr los toros. | [101] |
| Art. II. De la suerte á la verónica, ó sea de frente. | [107] |
| Art. III. De la suerte á la navarra. | [117] |
| Art. IV. Suerte de tijerilla, ó sea á lo chatre. | [120] |
| Art. v. Suerte al costado | [121] |
| Art. vi. Suerte de frente por detras | [123] |
| CAP. VII. De los recortes y galleos | [124] |
| CAP. VIII. De los cambios | [129] |
| CAP. IX. De la suerte de banderillas | [132] |
| Artículo i. Suerte de banderillas á cuarteo | [133] |
| Art. ii. Suerte de las banderillas á media vuelta | [142] |
| Art. iii. De las banderillas á topa carnero | [145] |
| Art. iv. Suerte de banderillas al sesgo, ó á la carrera, ó á tras-cuerno | [148] |
| Art. v. Suerte de banderillas al recorte | [149] |
| CAP. X. Del modo de parchear | [151] |
| CAP. XI. De la suerte de muerte | [156] |
| PRIMERA PARTE. De los pases de muleta | [ id.] |
| SEGUNDA PARTE. De la estocada de muerte | [170] |
| Artículo i. Del modo de matar los toros, recibiéndolos | [171] |
| Art. ii. De la estocada á vuela pies | [184] |
| Art. iii. De la estocada á la carrera | [193] |
| Art. iv. De la suerte á media vuelta | [194] |
| Art. v. De la estocada á paso de banderillas | [195] |
| CAP. XII. Consecuencias de la estocada de muerte | [197] |
| CAP. XIII. Del ver llegar los toros | [204] |
| CAP. XIV. De algunas otras suertes de á pie | [208] |
| Artículo i. Del salto á tras-cuerno | [209] |
| Art. ii. Del salto sobre el testuz | [210] |
| Art. iii. Del salto de la garrocha | [211] |
| Art. iv. De la lanzada de á pie | [212] |
| Art. v. Del modo de capear entre dos | [213] |
| Art. vi. Del modo de picar los toros, montado sobre otro hombre | [214] |
| Art. vii. Del modo de mancornar | [id.] |
| CAP. XV. De algunas particularidades que debe tener el torero | [216] |
| CAP. XVI. Modo de cachetar | [222] |
| CAP. XVII. Modo de desgarretar | [223] |
| PARTE SEGUNDA. | |
| Arte de torear á caballo. | |
| CAPITULO I. De las cualidades que debe tener el torero de á caballo | [224] |
| CAP. II. Del modo de dividir los toros para la suerte de picar | [229] |
| CAP. III. En que se dan algunas nociones preliminares á la suerte de picar | [232] |
| CAP. IV. Suerte de picar al toro levantado | [236] |
| CAP. V. Suerte de picar al toro en su rectitud | [240] |
| CAP. VI. Del modo de picar al toro atravesado | [244] |
| CAP. VII. Del modo de picar á caballo levantado | [245] |
| CAP. VIII. De la suerte del señor Zaonero | [246] |
| CAP. IX. De algunas particularidades que deben saberse, relativas á las suertes de picar | [251] |
| CAP. X. De algunas otras suertes de á caballo | [256] |
| Art. i. Del modo de acosar | [id.] |
| Art. ii. Del modo de derribar | [257] |
| Art. iii. Del modo de enlazar los toros desde el caballo | [260] |
| PARTE TERCERA. | |
| Reforma del espectáculo. | |
| CAPITULO ÚNICO | [261] |
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