En sus relaciones resalta la modestia de su carácter presentándose como que iba simplemente á ayudar á descubrir, mientras que de los hechos mismos resulta que esos descubrimientos no se hubieran llevado á cabo sin sus conocimientos astronómicos y cosmográficos.

No es de suponerse que un hombre semejante hubiese concebido el plan de apropiarse glorias ajenas.

Su mérito fué bien apreciado por los Soberanos de España al extremo de hacerles olvidar que se hubiese puesto al servicio del rey de Portugal.

Los motivos en que se basaba su carta de naturalizacion eran los importantes servicios que había hecho á la Corona de España.

Por ese tiempo Cristóbal Colon estaba en desgracia y Américo con una hidalguía que pocas veces se halla entre los émulos contemporáneos, tendió una mano amiga al caido y se valió de su influencia en la Corte para abogar por su causa.

Esta nobleza de sentimiento no es propia del mezquino corazon del envidioso usurpador de la gloria ajena.

Entre Colon y Vespucio habia esta diferencia: aquel tenia génio, le devoraba una ambicion inmensa y á las borrascas de su alma respondian las borrascas de su suerte. Hoy el apoteosis, mañana las cadenas y la cárcel; hoy la embriaguez del triunfo y del mando, mañana la humillacion del motin y la profanacion de la canalla; hasta en su vida privada se alzan y se abaten estas ondas de la fortuna: hoy la fatiga del peregrinage, la amargura de la viudez, mañana el reposo entre los jardines de Andalucia y los poéticos amores de una de esas mujeres de alma ardiente y de seductora belleza. La vida de Colon es el drama de la alta vida del génio, semejante á las calmas y á las borrascas del alto Océano.

Vespucio no tenía génio ni ambicion, por eso no nos queda de él sino la historia desmantelada de sus descubrimientos. Interroga á las estrellas, sorprende la conjuncion de los astros y cálcula friamente las distancias, graba sobre el papel el perfil de las costas que descubre y acepta resignado la mision de señalar á los nuevos descubridores el itinerario que debian seguir. Por eso Vespucio ni sube á las alturas de la gloria ni desciende á los abismos de la contrariedad.

Pero nadie puede despojarlo del mérito de ser uno de los que mas colaboraron al descubrimiento de la América y su nombre aunque no designase los mas grandes Continentes del Mundo, estaría siempre bien colocado al lado de los nombres de Toscanelli y de Colon.