SALICIO

¡Oh más dura que mármol a mis quejas,

y al encendido fuego en que me quemo

más helada que nieve, Galatea![37]

Estoy muriendo, y aún la vida temo;60

témola con razón, pues tú me dejas;

que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.

Vergüenza he que me vea

ninguno en tal estado,

de ti desamparado,65