Solo quiero dejalle;710
que aún está el apostema
intratable, a mi ver, por su dureza.
Quebrante la braveza
del pecho empedernido
con largo y tierno llanto;715
ireme yo entre tanto
a requerir de un ruiseñor el nido,
que está en un alta encina,
y estará presto en manos de Gravina.[128]